La Verdadera situación del Cannabis en Ecuador.

La despenalización de la siembra, cosecha, producción y consumo del cannabis es un fenómeno que ha comenzado a tomar fuerza en el continente americano, pues es constatable el aumento en la cantidad de países que resolvieron, o por lo menos debaten, despenalizar su consumo a lo largo de los últimos 20 años, haciendo énfasis en el uso con fines medicinales o terapéuticos. En algunas jurisdicciones, como es el caso de Colombia y Uruguay en el contexto latinoamericano, la siembra, cosecha y expendio de variedades naturales del Cannabis medicinal es permitido, y se extiende a todos aquellos productos procesados para uso medicinal como son los aceites sublinguales, suplementos alimenticios, ungüentos, parches terapéuticos, y productos masticables.

En los países que han dado el paso para adoptar al Cannabis como una alternativa paliativa para ciertas enfermedades y dolencias, hay una gran presencia de inversión, investigación y desarrollo de tecnología que ha permitido el crecimiento de dicha industria y la oferta de varias alternativas para pacientes con diagnósticos relacionados a enfermedades catastróficas como: cáncer, párkinson, epilepsia, autismo, artrosis, artritis, insomnio, depresión y ansiedad, entre otras.

La legislación para esta industria es avanzada en el resto del mundo, pues tenemos importantísimos precedentes legislativos que difieren de un país a otro. Además, la legalidad está presente en Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Croacia, ciertos estados de los Estados Unidos de América, Filipinas, Finlandia, Francia, Grecia, Israel, Italia, Jamaica, Macedonia, México, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Polonia Puerto Rico, Reino Unido, República Checa, Romania, Suiza, y Uruguay.  

En Ecuador el pasado 17 de diciembre de 2019, el Pleno de la Asamblea Nacional resolvió aprobar el Proyecto de Ley Orgánica Reformatoria al Código Orgánico Integral Penal, referente a la despenalización del uso del cannabis para fines medicinales y terapéuticos. En el artículo 49 reformatorio al 220[1] sobre el tráfico ilícito de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización, se incluye la siguiente excepción:

“La tenencia o posesión de fármacos que contengan el principio activo del cannabis o derivados con fines terapéuticos, paliativos, medicinales o para el ejercicio de la medicina alternativa con el objeto de garantizar la salud, no será punible, siempre que se demuestre el padecimiento de una enfermedad a través de un diagnóstico profesional.”

Esta norma, que  está contenida en la Ley Orgánica Reformatoria al Código Orgánico Integral Penal[2], como vemos despenaliza la tenencia o posesión y supedita a la demostración del padecimiento de una enfermedad con un diagnóstico profesional.  A diferencia de otros países que han adoptado leyes más amplias respecto de la siembra, cosecha, producción, uso, consumo, comercialización, en Ecuador, este primer intento constituye solo un primer eslabón que tendrá que evolucionar y tejerse con la experiencia. 

Es menester mencionar que esta excepción ya se encontraba considerada previamente y en otras palabras, dentro de las disposiciones Primera y Segunda de la Ley Orgánica de Prevención Integral del Fenómeno Socioeconómico de las Drogas y Sustancias Sujetas a Control y Fiscalización, ley de octubre de 2015 que sigue vigente en nuestro ordenamiento. Esta ley incluye los fines de investigación médico-científica; consideración que lamentablemente no llegó a incluirse en el texto del artículo 220. 

Entonces, ¿es realmente la despenalización con fines medicinales un tema de novedad en el país? La respuesta quizá sería que sí, debido a la inclusión del carácter medicinal y terapéutico, pero no cabe duda que falta mucho por hacer; se deben considerar aún otros temas, como por ejemplo, investigación y desarrollo, autocultivos, producción de productos procesados, ingestas diarias mediante normas técnicas, variedades de cultivos de Cannabis, ya sean de CBD o THC y en qué porcentajes, profesionalización, capacitación, especialidades médicas tradicionales y homeopáticas, entre otros aspectos. 

La familia cannabácea está conformada por distintos géneros de plantas, entre las cuales encontramos el Cannabis que, a su vez, tiene sus subespecies, entre las más reconocidas: Cannabis Sativa y Cannabis Índica. Los distintos efectos que pueden producir en el sistema nervioso del ser humano tras su consumo, se debe principalmente y en términos simples, al contenido de Cannabinoides, Terpenos, y otros principios activos de la planta, cuyas cantidades varían según la subespecie y según la etapa de crecimeinto en la que se encuentra la planta. Así, la especie que mayores beneficios podría aportar es el Cannabis Sativa, debido a su alto contenido en CBD, principio activo en el que nos enfocaremos más adelante. Puesto que la excepción incluida no hace mayor especificación acerca del tipo o subespecie de Cannabis, se entendería que no es de relevancia la planta que se utilice para los fines medicinal y terapéutico. 

Sí es de relevancia y por ende constituye un olvido del legislador, porque tal como lo especifica el texto, el objetivo de dicha excepción es garantizar la salud de aquellos que padecen una enfermedad y entre los tipos de Cannabis mencionados, no todos cumplen con ese fin, o por lo menos no con la misma eficacia.

Siguiendo este órden de ideas, creemos también que la industria del Cannabis tiene un enorme potencial en el país. Omar Vacas, reconocido herbario de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, comentó durante una entrevista en el programa de radio “Buenos Días con Diego Oquendo”, que Ecuador reúne las características climáticas perfectas para que se dé plantas de cannabis de excelente calidad. Comentó también que se debería dar paso a la siembra y cultivo de cáñamo, ya que es una especie de la cual se puede obtener otro tipo de materiales para distintas industrias a la medicinal. En efecto, dentro de la misma subespecie del Cannabis Sativa, se encuentra la planta de cáñamo que ha sido milenariamente cultivada para propósitos distintos a los de la droga. Además de que su contenido en THC es generalmente menor al 0,3% y de los altos contenidos que presenta en CBD; de la planta se puede extraer las semillas, que cuentan con altos contenidos en nutrientes, o su tallo, que se utiliza para elaborar textiles, cuerdas, papel y hasta fibras que podrían reemplazar al plástico. Pese a esto, parecería que el país se niega aún a ver más allá de la esféra del amenazante mundo de las drogas y del narcotráfico, como para atraverse a eliminar el cannabis de la lista de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización y abrirle las puertas a esta nueva y creciente industria de la cual se podría obtener muchísimos más beneficios socioeconómicos. 

Adicionalmente es necesario recalcar que desde hace tres años atrás se encuentra en revisión el proyecto del Código al Orgánico de la Salud, Capítulo IV.- De los Medicamentos que contengan sustancias estupefacientes y psicotrópicos, el cual menciona que la Autoridad Sanitaria Nacional, regulará, controlará y vigilará la producción, importación, exportación, comercialización, distribución, prescripción, dispensación y uso de medicamentos que contengan sustancias catalogadas sujetas a fiscalización y dictará la normativa para regular aspectos concernientes a los recetarios especiales para la prescripción de medicamentos que contengan sustancias catalogadas sujetas a fiscalización prohibiéndose la dispensación y venta de medicamentos que contengan sustancias catalogadas sujetas a fiscalización que no estén prescritos en los recetarios a los que hace referencia el presente artículo.

Los profesionales médicos podrán prescribir medicamentos y productos naturales procesados de uso medicinal que contengan sustancias catalogadas sujetas a fiscalización, incluidos los tratamientos con cannabis. La Autoridad Sanitaria Nacional mantendrá un registro actualizado de esos profesionales.

Los establecimientos y servicios farmacéuticos autorizados por la Autoridad Sanitaria Nacional, serán los únicos facultados para dispensar y vender medicamentos y productos naturales procesados de uso medicinal y llevará un registro actualizado de esos establecimientos y servicios farmacéuticos, que deberán suministrar obligatoriamente a la referida Autoridad los reportes periódicos obligatorios, sobre existencias, prescripciones, dispensación y ventas de esta clase de medicamentos.

Los servicios farmacéuticos que expendan medicamentos que contengan sustancias catalogadas sujetas a fiscalización, incluidos los tratamientos con cannabis, deberán mantener el registro de pacientes que hayan accedido a dichos medicamentos y reportarlos a la Autoridad Sanitaria Nacional, de conformidad con la normativa que se dictaría para el efecto.

Así también, la Autoridad Sanitaria Nacional, determinará las enfermedades o condiciones médicas que podrán ser tratadas con medicamentos y productos naturales procesados de uso medicinal que contengan principios activos del cannabis, y  tomará en cuenta la evidencia científica que haya demostrado efectividad terapéutica; también regulará las concentraciones de dicha sustancia y la cantidad permitida en cada prescripción, dependiendo de la patología y  la temporalidad de la duración de dicha prescripción.

Se prohibiría la  publicidad de productos de cannabis en lo referente a estos medicamentos, prohibición que se extiende a la promoción, publicidad y patrocinio de medicamentos y productos naturales procesados de uso medicinal que contengan cannabis.

Si bien constituye un primer paso, la despenalización del cannabis medicinal dentro del COIP no es más que el inicio del engorroso y demorado proceso al que se tendrá que someter el ordenamiento jurídico ecuatoriano para hacer del consumo medicinal de los principios activos del Cannabis una realidad. En el Ecuador la técnica legislativa penal deja mucho que desear, siendo la consecuencia el retraso, aún más, el proceso de la inclusión del principio activo del Cannabis en los productos medicinales dentro del país. En conclusión, es digno de celebrar el hecho de que se haya por lo menos aceptado  que los principios activos de la polémica planta, son una forma más de garantizar la salud de los pacientes que ameriten su uso, pero sin dejar de criticar la forma que no agiliza los pasos consiguientes; se desaprovechó la oportunidad de abrirle las puertas a la creciente industria del Cannabis.

La Autoridad Sanitaria Nacional podrá autorizar por escrito la siembra, cultivo y cosecha de plantas que contengan principios activos de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, exclusivamente para la producción de medicamentos, que se expenderán bajo prescripción médica, y para investigación médico-científica.

Segunda.- La producción, comercialización, distribución, uso y consumo de sustancias catalogadas sujetas a fiscalización, podrán efectuarse exclusivamente para uso industrial no farmacéutico, de investigación científica no médica, o adiestramiento, con autorización escrita de la Secretaría Técnica de Drogas.

La Secretaría Técnica de Drogas podrá autorizar por escrito la siembra, cultivo y cosecha de plantas que contengan principios activos de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, exclusivamente para uso industrial no farmacéutico, adiestramiento, e investigación científica no médica que deberá ser coordinada con el ente rector de educación superior, ciencia, tecnología e innovación

 

Fuente: falconipuig.com

Share this post

There are no comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Start typing and press Enter to search

Shopping Cart